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Last Updated:3/27/05

"La seguridad: ¿Una debilidad electoral para Uribe?," por Adam Isacson, El Espectador (Colombia), 27 de marzo de 2005


La seguridad: ¿Una debilidad electoral para Uribe?

Un año y pico antes de las elecciones colombianas, el presidente Uribe sigue tan popular en las encuestas como sus probables opositores, o están esperando que la Corte Constitucional bloquee su reelección, o simplemente tienen su verdadera mirada fija en el 2010.

Aunque ahora parece que Uribe podrá reelegirse por una mayoría abrumadora, el año electoral, que ya comienza, puede presentar algunas sorpresas que beneficiarían fuertemente a sus opositores. Y la Corte Constitucional ni siquiera se encuentra en la lista de los posibles retos.

De hecho, el gran riesgo para la reelección de Uribe se centra en algo que, hasta ahora, ha sido su gran fortaleza: la situación de seguridad del país. ¿Qué pasaría si, antes de mayo de 2006, los mejoramientos en los indicios de seguridad (masacres, asesinatos, secuestros, ataques a poblaciones, etc.) pierden su momento, o –peor aún– empiecen a ir al revés? Hay varias razones por qué no se puede descartar que el año que viene traiga algunas sorpresas negativas.

1. El fin de la supuesta “retirada” de las Farc. Si es cierto lo que dice la guerrilla, y realmente están incrementando la intensidad de sus ataques a blancos vulnerables en todo el territorio nacional, se podría ver un incremento de varios indicios de violencia, una caída de la confianza de los inversionistas, y una mayor percepción de inseguridad generalizada. Este resultado puede ser el caso si el balance de fuerzas en el conflicto no sufre un cambio significativo.

2. La posibilidad del fracaso de los diálogos con las Auc. Uribe y sus asesores seguramente están conscientes del riesgo de que Ralito se convierta en un Caguán. Si los ‘paras’ se paran de la mesa y ponen fin al cese al fuego que parcialmente observan, el resultado puede ser una fuerte ola de violencia a nivel del país. Pero hay otra posibilidad: si los diálogos se mantienen pero el Congreso colombiano aprueba una ley de justicia y paz que no haga lo suficiente para desmontar el fenómeno paramilitar, el modelo “mafia más escuadrón de muerte” que los paramilitares están estrenando en varias partes del norte del país podría seguir replicándose, haciendo que la población se sienta aún menos segura.

3. La posibilidad de que el “Plan Patriota” fracase por falta de inversión social. Colombia ya tiene una larga historia de ofensivas militares que recuperan territorio de los grupos armados. El problema siempre ha sido que la acción de los soldados nunca se coordina con la entrada de las instituciones no militares del Estado (cortes, servicios sociales, construcción de infraestructura, etcétera). Cuando salen los militares de la zona “recuperada” –y siempre hay que salir cuando sólo hay 360.000 militares y policías para custodiar todo el territorio nacional– dejan un vacío que fácilmente llenan los grupos armados ilegales. Si la falta de inversión social sigue en la vasta zona del Plan Patriota, hay un gran peligro de que el resultado de esta ofensiva tan ambiciosa corra la misma suerte. Si este modelo también fracasa, podría tener importantes implicaciones electorales.

4. La falta de dinero. El estado de las finanzas estatales amenaza con parar los programas de seguridad del presidente Uribe. Con un déficit del Gobierno central proyectado en un escalofriante 6,6 por ciento del Producto Interior Bruto para 2005, es muy posible que no llegarían ni inversión social en zonas recuperadas ni más tropa para la estrategia de Seguridad Democrática. Mientras tanto, el gobierno de Estados Unidos –que tiene sus propias tarjetas de crédito en lo máximo como resultado de la guerra de Iraq– no parece dispuesto a incrementar sus propias contribuciones a Colombia. Al contrario.

Cualquiera de estos retos puede estropear los planes de reelección del presidente. Por supuesto, siempre es posible que ninguna de estas sorpresas surja en los siguientes trece meses, o que sí se realicen pero no impacten de fondo la popularidad de Uribe. De todos modos, la posibilidad de que Uribe se cayera en alguna de estas trampas es real, y significa que él no tiene ninguna garantía a pesar de su popularidad actual.

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