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Last Updated:10/20/05

"Aprobación de la reelección es un mensaje de continuidad a Estados Unidos," por Adam Isacson, El Tiempo (Colombia), 20 de octubre de 2005


En el 2004, cuando se estaba debatiendo en Washington la duplicación del número de tropas de E.U. permitidas en Colombia, la gente del gobierno de George Bush utilizaba un argumento curioso en defensa de la propuesta.

“Como lo vemos –decían– no sabemos si el presidente Álvaro Uribe se podrá reelegir. Entonces, vemos una ventana cerrándose en mayo de 2006 y queremos hacer todo lo posible antes de esa fecha”.

Entre la Casa Blanca, el Pentágono y la mayoría republicana del Congreso, es fuerte el deseo de mantener abierta esa ventana para que sigan entrando fusiles, entrenamientos, helicópteros y fumigaciones.

Hoy los más altos niveles del Gobierno en Washington –con la atención puesta en Irak y Katrina– depositan tanta confianza en Uribe que la política hacia Colombia, en gran medida, ya está hecha en Bogotá. Tan fuerte es su adhesión que el gobierno de
Bush se ha tragado varios sapos para evitar distanciamientos,
aceptando la ley de Justicia y Paz, guardando silencio sobre la no extradición de ‘Don Berna’ y emitiendo varias certificaciones en derechos humanos.

Si la Corte Constitucional le hubiera negado a Uribe el derecho a buscar la reelección, habría sembrado pánico entre la gente de Bush. Como Uribe tiene fama de gobernar solo, sin heredero, los bushistas correrían el riesgo de que su sucesor fuera alguien que busque desafiar sus prioridades estratégicas, tal vez cerrando un poco la ventana. Peor aún, sin Uribe, los bushistas perderían a uno de sus pocos amigos cercanos en un hemisferio donde sigue eligiéndose una ola de nuevos líderes centroizquierdistas. La soledad de Bush en América Latina se agudizaría. Pero ahora parece poco probable que necesiten un ‘plan B’.

Tendrán asegurado un presidente colombiano que insiste en mantener el curso; que comparte el deseo de utilizar la fuerza contra problemas complejos como el terrorismo y los narcocultivos; que prefiere los planes Patriota a los Marshall; que también cree, a pesar de los resultados, de que la fumigación es la más eficaz estrategia antidrogas; que prefiere el libre comercio a la ayuda económica.

Si usted ayer escuchó un suspiro desde el norte, pudo haber sido causado por el alivio de los bushistas. O quizás fue otro viento pasando por una ventana que quedará abierta.

[*]* Adam Isacson es director de Programas del Centro para las Políticas Internacionales en Washington.

ADAM ISACSON
Especial para EL TIEMPO

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